Descripción
Esta obra nace después de un viaje transformador por Europa y África, pero su verdadero recorrido comienza mucho antes: en un barrio de monoblocks de América Latina, donde los sueños parecían lejanos y el arte se convirtió en refugio y salvación.
En la composición conviven dos mundos arquitectónicos que marcaron mi experiencia: la impronta orgánica y vibrante de Gaudí y la monumentalidad ancestral de la arquitectura egipcia. Entre ambas estructuras emerge mi rostro, no como protagonista absoluto, sino como puente. Un punto de encuentro entre pasado y futuro, entre raíces humildes y horizontes abiertos.
Los tonos cálidos predominan y envuelven la escena con fuerza y vitalidad, mientras que matices fríos se filtran como memoria y contemplación. La obra captura un instante donde coexisten la nostalgia por lo vivido, la fuerza de lo superado y la esperanza de lo que aún está por construirse.
Este cuadro no habla solo de viajes geográficos, sino de transformación. Representa el esfuerzo, la resiliencia y la certeza de que el arte puede cambiar destinos. Es una pieza que invita a recordar de dónde venimos, celebrar lo que somos y proyectar lo que deseamos llegar a ser.








Juan O’Connor –
La sinestesia es eso que encontramos sin querer, no? Incluso sin buscarlo, y aca veo el resultado de los viajes y la experiencia obtenida de ellos, plasmados de manera única en un lienzo. Hay profundidad, sensibilidad, incluso hay picardía en esa mirada. Me encanta Flor!! Segui dejando corazones impresos en el mundo, el amor que impartís hace muy bien!